En la ceremonia participaron el primer ministro iraquí, Nuri al Maliki; el titular de Petróleo, Husein al Shahrastani, y varias autoridades gubernamentales, así como representantes de las compañías internacionales que habían presentado ofertas.
Al Maliki afirmó que el Gobierno apoyará la labor de las compañías adjudicatarias y les ofrecerá "protección, todas las garantías para sus inversiones y facilidades para que lleven a cabo con éxito su labor".
En su discurso subrayó que "esta ronda no será la última" e instó a las empresas que no consiguieron una concesión a que participen en las próximas reuniones.
Está previsto que se celebren otras tres rondas a lo largo del año para continuar con la adjudicación de permisos, que tienen como objetivo remodelar seis campos de petróleo y dos yacimientos de gas.
Por ahora, el consorcio británico-chino se hará cargo de la rehabilitación del mayor campo de crudo de Irak, con unas reservas aproximadas de 17.000 millones de barriles, situado en la provincia de Basora, a unos 550 kilómetros al sur de Bagdad.
Con estas concesiones, Irak ha dado el primer paso para que las grandes petroleras vuelvan a ocupar un papel destacado en el país, 37 años después de que el antiguo régimen del difunto dictador Sadam Husein nacionalizara esta industria, en junio de 1972.
Al Shahrastani destacó que éste es "un paso importante en la reconstrucción de la industria petrolera del país y un fuerte impulso para mejorar la economía nacional".
"120 compañías se presentaron a esta primera ronda desde que se hizo el llamamiento en el año 2008", añadió el titular de Petróleo, quien destacó la fuerte competencia que se ha dado entre las distintas empresas.
Además, aseguró que estas adjudicaciones desempeñarán "un papel preponderante en la economía de Irak".
En este sentido, su ministerio dijo hace unos días que el objetivo de esta primera ronda era aumentar la producción petrolera iraquí de los 2.400.000 barriles actuales a los 4 millones en 2013.
El Ministerio del Petróleo recibió varias ofertas para el campo de Al Zubeir, cuyas reservas se estiman en 4.000 millones de barriles, entre ellas de la compañía india ONGC, la italiana Eni, la china CNPC y la estadounidense Exxon Mobil.