Pero la disputa comercial está pendiente de resolución, lo que acrecentó las preocupaciones sobre la dependencia a largo plazo de Europa de la energía rusa, en medio de una falta de alternativas disponibles al alcance de la mano.
A las 1230 GMT en la Bolsa Mercantil de Nueva York (NYMEX) el crudo estadounidense subía 45 centavos, a 61,49 dólares por barril, en la continuidad de un rally de tres días que elevó los precios un 5,0 por ciento a fines del año pasado.
El petróleo promedió los 56,70 dólares en el 2005, un 37 por ciento más que el año anterior.
En tanto, el crudo Brent de Londres avanzaba 59 centavos, a 59,57 dólares.
"Aunque Rusia reanudó los envíos a Ucrania, el impacto psicológico de semejante interrupción de suministros en Europa le ha dado un estímulo a los precios," dijo Dariusz Kowalczyk, de la firma CFC Seymour Securities.
Rusia, propietario de las reservas de gas más grandes del mundo, encendió la mecha del conflicto, al acusar a Kiev de "robar gas" del gasoducto.
"Ucrania continúa robando gas (...) Gazprom compensará una vez más a sus clientes europeos, pero esto no puede seguir eternamente (...)," aseguró Sergei Kupriyanov, del monopolio estatal de gas ruso, Gazprom.
Kiev negó estar tomando gas ruso, pero sostuvo que lo haría si las temperaturas cayeran bajo cero.
PRESION DE OCCIDENTE
Gazprom interrumpió los suministros a Ucrania el 1 de enero, después de que el ex vecino soviético rechazara las demandas para pagar cuatro veces más por su gas, en pleno invierno boreal.
Varios países en Europa, que dependen de Rusia para obtener un cuarto del gas que utilizan, registraron pronunciadas caídas en el suministro el lunes, antes de que Moscú comenzara a reanudar los envíos. Esto generó una presión de Occidente para evitar una crisis energética.
En Gran Bretaña, el único gran mercado de gas libremente comercializado de Europa, los precios mayoristas subían el martes hasta un 8,0 por ciento, ya que los operadores temían una posible interrupción en los suministros rusos y los consumidores se preparaban para soportar temperaturas más frías.
"Los precios del gas en Gran Bretaña se habrían disparado, si ésta (interrupción) hubiera sucedido cuando los mercados están abiertos," sostuvo un operador con sede en Gran Bretaña.
Analistas consideran que los inconvenientes con la provisión de gas podría elevar el consumo de combustible de calefacción, debido al clima frío en la región.
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