Edgard Ramirez Cadenillas Ingeniero de Petróleo - MBA Profesor de Economía de petróleo Maestría de Petróleo y Gas - UNI, Perú.
Gerente General de Latin Energy Global Services Ingeniería y Regulación de Hidrocarburos

 

 

e-mail
repita su e-mail
Nombre y Apellido
Compañia
Pais y Ciudad
Sus comentarios
 

 

 

El Desafío del gas natural

Por Edgard Ramirez Cadenillas - Ingeniero de Petróleo

 

 

El 74% del comercio del gas natural en el mundo esta orientado hacia los mercados locales, un 13% hacia la exportación por gasoductos hacia de países vecinos y el 13% restante a la exportación hacia mercados mas lejanos vía GNL (Gas Natural Licuado).

La información anterior permite inducir que el comercio del gas natural es principalmente un negocio de distancias “cortas”, debido al alto costo de transporte del gas natural frente a los líquidos. Sabemos que el costo de transporte del gas por ductos es aproximadamente 5 veces mayor que el costo de transporte de líquidos por ductos en unidades equivalentes y por lo tanto el mayor beneficio del gas se alcanza al ser orientado hacia los mercados locales y cercanos a la fuente de suministro. Reducir el costo de transporte o el costo de la conversión de gas a líquidos (GTL) representa hoy un desafió tecnológico, que requiere inversión en Investigación y Desarrollo, que permitiría reducir la barreras existentes actualmente para un comercio mas fluido nacional e internacional, convirtiéndolo en un commodity internacional.

El transporte del gas natural, a diferencia del petróleo en términos de costos, es uno de los eslabones de la cadena del valor del gas natural mas relevantes, porque encarece el precio final y puede llegar a convertir un proyecto de suministro de gas, en no viable económicamente para el transportista, sobre todo frente a mercados pequeños cuya demanda proyectada se aprecie insuficiente para la recuperación de los costos a incurrir, lo cual presenta un riesgo significativo que eleva el costo de capital del inversionista, abandonando dichos proyectos.

Por lo tanto dentro de lo que conocemos como “economía de libre mercado”, con participación del sector privado en la construcción de los sistemas de transporte y distribución de gas natural, los proyectos de expansión de redes de gasoductos deben ser viables económicamente para que puedan tener lugar, de otra forma las inversionistas o transportistas enfrentan el riesgo de no alcanzar el retorno esperado que equipare su costo de capital.

Bajo dicha economía de libre mercado, sin participación del estado, se corre el riesgo de que muchos centros de potencial consumo, relativamente alejados de las fuentes de suministro, llámense remotos, no puedan acceder a tener energía del gas natural vía gasoductos. En cuyo caso quedan las siguientes opciones: 1) Que el estado participe con alguna forma de subsidio o garantía de retorno de las inversiones y 2) Que se promueva el uso de otras alternativas de transporte como el Gas Natural Comprimido (GNC) o el Gas Natural Licuado (GNL a pequeña escala) vía camiones, tecnologías desarrolladas actualmente, que pueden convertir tales proyectos de suministro de gas en viables económicamente.

Tales tecnologías GNC y GNL, donde sean aplicables, deben evaluarse y definir su periodo de viabilidad, es decir estimar el periodo después del cual se desarrolle una demanda suficiente para dar paso a la construcción y ampliación de redes de ductos, las que una vez instaladas, desplazaran las tecnologías señaladas por la mayor economía de escala que representa el suministro por redes.

Frente a este esquema de desarrollo y de libre mercado, el estado debe establecer su rol claramente; es decir definir su rol en relación al desarrollo de proyectos de gasoductos, de GNC o GNL, sustentados sobre una base económica; definir su participación como agente subsidiario para adelantar la expansión de redes de gasoductos y evitar colisionar con la economía de proyectos de GNC o GNL que se estén elaborando y retraer el desarrollo de éstas últimas.

Sin embargo, no obstante el desarrollo de tales tecnologías que permiten hacer viables nuevos proyectos de suministros de gas natural; bajo un esquema de economía de libre mercado, las inversiones para el desarrollo de tales proyectos tendrán lugar siempre que éstos generen un retorno adecuado a dichas inversiones, de otro modo, el desarrollo del gas natural se limitaría a aquellos proyectos viables y rentables. En tal sentido, resulta un desafió para los países con recursos disponibles, alcanzar una pretendida masificación del gas natural que desplace la dependencia del petróleo y evitar que sus precios incontrolables puedan llevar al mundo a un nuevo choque petrolero, recesión y desempleo.

Por otro lado, el rol subsidiario del estado bien definido en cuanto al crecimiento de las redes de gas natural , tiene un asidero social importante; no es casualidad que las redes de gasoductos en la mayor parte de los países del mundo, han sido efectuadas por los estados o las empresas paraestatales, que asumen el riesgo comercial inherente y asumen para los fines de la viabilidad de tales proyectos una evaluación social de los mismos, considerando los cuantiosos beneficios que el uso del gas trae a los consumidores. Sin embargo, tales proyectos deben marchar como parte de un plan de crecimiento sincronizado, con los proyectos de GNC y/o GNL orientado hacia zonas alejadas de las redes que permitirán generar una mayor demanda y allanar el camino para la masificación por redes en el futuro.