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Donde hay petróleo, allí hay un venezolano y Colombia no es la excepción.

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Desde mediados de 2002, cuando el presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías, despidió a 20 mil funcionarios de la estatal petrolera Pdvsa, por participar en una huelga que paralizó la factoría durante varios días, se inició una silenciosa migración de ejecutivos y trabajadores petroleros desempleados hacia varios países del mundo, entre ellos Colombia.

Pero el silencioso peregrinaje de los primeros, que encontraron mejores condiciones de trabajo y calidad de vida, se volvió un secreto a voces en Caracas, y en un período muy corto fueron cientos de expertos del negocio de hidrocarburos los que decidieron venirse al país, empezando por el ex presidente de Pdvsa Luis Giusti, quien conocía de antemano el entorno y potencial petrolero colombiano.La necesidad de encontrar petróleo para no tener que importarlo y la experiencia de los ‘desterrados ejecutivos petroleros’ convirtieron a Bogotá en un cuartel de personal venezolano que durante la semana realizaban sus labores, tanto en la capital del país como en los campos exploratorios y de producción a lo largo y ancho de la geografía nacional, y el viernes muchos partían hacia Caracas para pasar el fin de semana con su familia. Y a primera hora del lunes regresar a Bogotá.

El desplazamiento de este regimiento convirtió, en un comienzo, a los aeropuertos de Eldorado de Bogotá y de Maiquetía de Caracas en verdaderos centros de concentración, donde conseguir un tiquete, tanto para volver a casa como para regresar al trabajo, era una verdadera odisea. En especial por la reducción de las frecuencias a las aerolíneas colombianas que vuelan a Venezuela impuesta por el presidente Chávez. Pero eso no fue un obstáculo para que los ‘desterrados de Pdvsa’ mantuvieran su firme convicción de trabajar para que Colombia mejorara su entorno petrolero. Muchos de ellos, por no decir todos, se mudaron del todo a Bogotá, lo que redujo el trajín de los fines de semana para reunirse con sus familias.

En los campos petroleros colombianos, por donde uno se asome, hay un venezolano, y lo cierto es que han contribuido a que los resultados de las compañías sean cada día mejores “y a que exista un buen ambiente y de camaradería entre los diferentes proyectos que se desarrollan en el país”, sostiene el ingeniero Jorge Peñalosa, superintendente del campo Rubiales, localizado en Puerto Gaitán (Meta).

 

En este campo, de 900 empleados, hay 42 venezolanos, empezando por su presidente Ronald Pantín y los vicepresidentes de producción y proyectos, quienes se sienten más colombianos que los mismos nacionales. Se estima que en los últimos ocho años han ingresado a Colombia cerca de 800 ingenieros, geólogos, ejecutivos y expertos en materia petrolera que están en alrededor de 90 empresas de hidrocarburos que funcionan en el país.

Algunas de ellas creadas o transformadas por empresarios venezolanos como Pacific Rubiales Energy (antes Metapetroleum y luego Petrorubiales), NCT o la del ex presidente de Pdvsa Luis Giusti, Alang Corp. También está la española Vetra, que adquirió a la colombiana Petrotesting. “Mejor dicho, donde haya petróleo hay un venezolano”, explicó el ingeniero Peñalosa.

 

La joya petrolera

Un ejemplo claro de que los expertos venezolanos han compartido sus conocimientos en Colombia es el campo de Rubiales, que en 2002, antes de llegar Pacific Rubiales y Ecopetrol a operarlo, sólo producía 17 mil barriles diarios de crudo pesado. Hoy se extraen 112 mil barriles por día y tiene proyectado llegar a 200 mil a finales de este año.

Si bien han incidido varios factores para el avance en la producción de este campo, hoy el mayor del país, un ingrediente importante ha sido el aporte de los 42 venezolanos ex trabajadores de Pdvsa, en áreas como gerencia, exploración y técnicas de producción, y además han elevado el nivel de conocimiento de la industria a niveles similares a los de Venezuela.

 

El presidente de Pacific Rubiales Energy, Ronald Pantín, durante el ingreso de la compañía a la Bolsa de Valores de Colombia (BVC), señaló que el país es un mar de petróleo y que gracias a la política petrolera de la Agencia Nacional de Hidrocarburos y a la mejoría en los niveles de seguridad, están acá y que trabajarán para llevar a la compañía a producir entre 400 y 500 mil barriles de petróleo diarios, para convertir a Colombia en uno de los países petroleros más importantes de Latinoamérica.

El directivo recalcó que lo que ha ocurrido es que en este país no se ha explorado lo suficiente, pero que hoy hay un gran dinamismo en el sector y prueba de ello es que el año pasado se perforaron más de 200 pozos, cuando en 2002 sólo se perforaron 13: “hoy nos sentimos más colombianos que los mismos colombianos y por eso seguiremos haciendo lo que sabemos, buscando petróleo y gas”.

 

El ‘Company Man’ de Rubiales estuvo en Libia

Cuando los visitantes llegan al campo de Rubiales, los llevan a ver cómo se deja listo un pozo para iniciar su producción. En esta área se encuentra un hombre de aproximadamente 65 años, al cual le llamaban ‘Company Man’, o el hombre de la compañía, es decir, la persona responsable de que el pozo se perfore de acuerdo con los requerimientos del geólogo, que se ejecute como se requiere para producir.

Se trata de Carlos Daza, una persona cuya nacionalidad es el mundo del petróleo, trabajó en Libia, África y otros países que explotan el oro negro. Hoy es el responsable del taladro, el cual desmontará en pocas horas para instalarlo en el otro punto donde buscará más crudo. Daza parece sabérselas todas y comenta que ya no se utilizan los llamados ‘‘machín’’, brazos para sacar el petróleo, sino unas bombas que permiten hacer este trabajo “sin tanto armatoste”. Pero es precisamente gracias a este tipo de armazones que la producción de Rubiales llegará a 200 mil barriles diarios a finales de diciembre. Para conseguir el objetivo, la compañía perforará 140 pozos con ocho taladros.

Daza explica que cada una de estas piezas puede costar entre US$1 y US$2 millones y que a esto se suman otros equipos que pueden costar una suma similar. Para el transporte, Rubiales ya no utiliza carrotanques. Hace unos meses se puso en servicio el Oleoducto de los Llanos, de 235 kilómetros entre el campo petrolero y la población de Monterrey.Con la meta de fortalecer su capacidad operativa, este año la compañía hará inversiones de $1.000 millones.

 

Salimos por la puerta trasera de Pdvsa

En 2002, unos pocos días antes de Navidad, el presidente venezolano, Hugo Chávez, notificó al personal de Pdvsa, a través de su tradicional programa Alo Presidente, de la salida de 20 mil empleados. “Yo estaba en Zulia, cuando fui notificado de mi retiro, salí por la puerta de atrás, sin ningún derecho a reclamar nada, salí con una mano adelante y otra atrás”, sostiene Guillermo Morales, un ingeniero de petróleos venezolano que durante 27 años fue pieza clave en la producción de la estatal venezolana.

A sus 61 años, Morales, quien es respetado en el campo de Rubiales pues es el experto en el tratamiento químico del agua y el petróleo producido en el campo, cuenta que llegó a Colombia gracias a sus ex compañeros de Pdvsa que lo localizaron en México para traerlo más cerca de sus hijos, quienes aún siguen en Venezuela. Morales sostiene que Colombia les abrió las puertas a él y a su esposa, y le brindó la oportunidad de hacer lo que le gusta y que por ello ofrece su mayor esfuerzo en el campo durante los 12 o 14 días que está en el campo.

El ingeniero considera que la calidad del petróleo colombiano es buena y que gracias a las inversiones y al conocimiento de muchos colegas suyos, tanto colombianos como venezolanos, el país tendrá una mayor producción, especialmente en este campo.

El experto no se refiere mucho a la decisión que tomó el presidente Chávez, la cual perjudicó a 20 mil empleados que llevaban muchos años en Pdvsa. Explica que lo importante es que está en Colombia, donde su esposa vive tranquila, tiene trabajo en una actividad que conoce y donde tiene el aprecio de la familia de Rubiales y de los colombianos.

Este hombre, con una estatura de 1,50 metros, considera que su trabajo le permite a la compañía  entregar un crudo de calidad para su venta y devolver al medio ambiente el agua sin que provoque daños al entorno.

Durante su tiempo libre, el cual pasa en compañía de su esposa en Bogotá, disfrutan de los centros comerciales, de los museos, de los parques y de la ciudad, de la cual está enamorada su esposa.

Sostiene que Colombia les brinda muchas cosas a las cuales hoy no se pueden acceder en Venezuela, su tierra natal, a la cual sigue amando y no dejará de visitar.

Colombia lo está haciendo bien

El ex presidente de Pdvsa Luis Giusti, quien abrió la internacionalización de la estatal petrolera venezolana, hoy está en Colombia al frente de sus propia empresa, luego de que el presidente Chávez le cerrara las puertas.

Giusti no sólo espera la oportunidad de encontrar petróleo en Colombia con su compañía, Alange Corp, sino que quiere aportar sus conocimientos al Gobierno colombiano por medio de asesoría y el desarrollo de congresos y talleres especializados en el tema petrolero, en asocio con el Centro Latinoamericano de Energía. Considera que la política petrolera que está aplicando Colombia es la indicada.

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